Las Disonancias del Vino

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El Vino es como Matrix

Trinity: “He visto pasar ese gato negro antes”. Morpheus: “Han hecho un cambio en Matrix; han cambiado el espacio-tiempo”.

Una de las aptitudes del cerebro humano que más me llama la atención es su extraordinaria capacidad para detectar las incoherencias. Cuando nos encontramos reiteradamente en una situación o lugar que consideramos seguro, nos hacemos un croquis casi inconsciente de todas las variables que intervienen, y las almacenamos como un todo, como una foto que nos dice “así me siento seguro”. 

Pero la incoherencia la interpreta nuestro cerebro como “peligro”, y lo fascinante de esto es que no necesitamos pensar, no necesitamos racionalizar ni buscar el porqué o el detalle de que algo no nos cuadre. Nuestro cerebro simplemente nos hace sentir incómodos, emite sustancias inteligentes que pone nuestros sentidos en alerta, y nos mantiene preparados y listos para escapar del peligro en décimas de segundos. 

A nivel cognitivo, la detección de incoherencias es como un cruce comparado de toda la información que nos llega desde los distintos receptores sensitivos, con la información almacenada en esa “foto de confort” que la experiencia y los instintos nos reportan.

A mí me encanta imaginarme estos procesos como si el córtex cerebral se encontrara sentado en el extremo de una gran mesa ovalada, a cuyos lados se sientan los sentidos de la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto, con sus tablets y sus carpetas de informes exponiendo la información que reciben sobre una botella de tinto reserva, que la vista acaba de localizar en el segundo estante superior de una gran superficie.

En una silla ancha, alejado del grupo, el sistema límbico los observa con aire distraído, a sabiendas de que la última palabra, la verdadera decisión, la toma él, por mucho que discutan entre ellos.

Vista: -nunca he visto este vino antes, pero el lóbulo occipital me dice que en algún lugar mis pupilas divisaron a alguien con una botella igual en las manos y con cara de felicidad, a pesar de que a juzgar por su aspecto, no parece que fuera amante de vino…
Olfato: -la última vez que compramos un vino con una etiqueta parecida a la que me dices, no resultó ser de nuestro agrado; tengámoslo en cuenta.
Gusto: -pues el departamento de sinestesia me acaba de enviar un informe según el cual esa forma tan rara del cuello de la botella implica una complejidad de aromas que vale la pena descubrir.
Tacto: -¡Señores! ¡Aquí hace mucho frío! Dejemos esta conversación para otro momento…

Entonces el córtex levanta la palma de la mano, como haciendo callar a todos y dice;
-Quiero en menos de 10 segundo una visión rápida de la web de la bodega, algunos comentario en esa app que tenemos instalada en el smartphone, y un cálculo financiero de cuánto dinero tendríamos disponible para comprar el pan y el jamón serrano si adquirimos este vino. ¡Vamos! ¡A trabajar!

Al cabo de 10 segundos vuelven a reunirse, y la vista continúa con su exposición:
Vista: Bueno, en la app dicen que se trata de un vino con un concepto moderno y fresco, aunque la etiqueta sigue siendo cuadrada pero con muchos colores, y en la home de la bodega aparece una construcción del siglo XXVI…es la información que tengo
Gusto: -Eso es muy buena señal! Las construcciones antiguas nos encantan!
Olfato: Sí, pero antes dijiste que la última vez que compramos una etiqueta como esa no te gustó, y ya sabes que si a ti no te gusta, a mí tampoco…
Tacto:-¡Señores! ¡Me estoy helando de frío! 
Vista: Un momento! Me acaban de informar de que un señor con barba y bien trajeado acaba de coger una botella de este vino y la puesto en la cesta. 
Olfato: Me van a disculpar pero tengo una urgencia: me llegan moléculas a mis receptores que me recuerda a mi marido cuando éramos novios.

En ese momento el sistema límbico se levanta bruscamente de la silla y grita:
¡Lo Compramos!

El cortex se rasca la cabeza y murmulla: 

-Bueno, de ser así no vamos a tener suficiente dinero para comprar el jamón, aunque pensándolo bien tampoco es tan necesario…creo que nos queda un poco en casa, y con el pan y unas aceitunas vamos perfectos. -Informen al aparato motriz que coja la botella y la deposite en la cesta. Muchas gracias por todo, nos vemos en la caja.

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